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ENRIQUE MARIACA: APRENDÍ A DEFENDER EL PETRÓLEO EN EL INFIERNO VERDE

Concluida la guerra, Mariaca fue elegido entre los 100 mejores estudiantes de Bolivia para forjar la empresa estatal del petróleo

Testimonio póstumo de Enrique Mariaca Bilbao (tomado de “Nacionalizaciones de Hidrocarburos en Bolivia. Memorias de Don Enrique Mariaca Bilbao” de la Fundación Jubileo)

“Luego de dos años de iniciada la Guerra del Chaco, en septiembre de 1934, una vez finalizados mis estudios secundarios en el Colegio Nacional Ayacucho, fui convocado para ir a la Guerra. Durante los primeros años, el camino para llegar hasta el lugar de los enfrentamientos era bastante complicado y lleno de dificultades; en un principio, casi inexistente. Para llegar ahí, primero teníamos que tomar el ferrocarril hasta Tupiza, luego a Villazón y después debíamos caminar hasta llegar al ‘infierno verde’. Así era denominada el área del Chaco boliviano, por ser un lugar bastante árido, con altísimas temperaturas y poco agua”.

“Las condiciones de combate eran pésimas. Nos enfrentábamos a un enemigo paraguayo que conocía muy bien la zona y que tenía experiencias recientes de guerra. Además, tenía como aliado al río Paraguay, cercano al territorio de combate, y un ferrocarril como medio de transporte hasta el área de conflicto”.

“Los paraguayos llegaban a la zona de combate en buenas condiciones, frescos y descansados, listos para la guerra, en aproximadamente 50 horas; mientras que los soldados bolivianos tenían que caminar durante días enteros en condiciones deplorables, de intenso calor, sin agua y con ropa muy abrigada en un principio; luego esta ropa fue sustituida por uniformes más delgados”.

“Recuerdo que antes de partir fui conducido a Guaqui, donde recibí previamente un entrenamiento intensivo en artillería. Una vez entrenado, me dirigí en camión hasta Villamontes y al llegar observé que la línea de fuego ya había alcanzado esta localidad y que los paraguayos habían avanzado hasta un punto cercano a las torres de perforación de San Andita, considerada la zona petrolera más importante en ese tiempo. Fue en ese instante cuando percibí que, además del territorio boliviano, estábamos defendiendo un recurso tan importante como el petróleo”.

“Por esa época, la Standard Oil había perforado en esa zona varios pozos petroleros y también había instalado dos pequeñas refinerías”.

“Después de un año de servicio en el ejército boliviano, durante el cual fui ascendido de cabo a sargento, me tocó luchar en la batalla de Villamontes, junto con mi padre, quien también fue llamado a incorporarse a las filas de combate. Fue el 13 de marzo de 1935 cuando el general José Félix Estigarribia, del ejército paraguayo, preparó el ataque frontal a Villamontes, con el objetivo de tomar la zona petrolera más importante de nuestro país, para poder entrar a Sucre y Tarija, y luego avanzar hasta Santa Cruz”.

“Sin embargo, el general boliviano Bernardino Bilbao Rioja, hombre muy inteligente y un verdadero estratega militar, efectuó una defensa muy cerrada de Villamontes, desde el río Pilcomayo hasta Tarairí, considerando un arco de 45 kilómetros. En ese momento, el ejército paraguayo, a pesar de haber avanzado considerablemente y haber cortado el camino a Camiri, se encontraba en condiciones muy debilitadas y con bajos niveles de comunicación, lo que permitió una arremetida por parte del ejército boliviano que, contrario al inicio de la guerra, esta vez contaba con refuerzos nuevos que no habían recorrido grandes distancias para llegar a la zona de combate”.

“Luego de haber avanzado unos siete kilómetros de la línea de defensa boliviana, el batallón Méndez Arcos detuvo el avance del ejército paraguayo y, durante el lapso de dos días, concentramos toda nuestra artillería y elevamos nuestro potencial de fuego, liquidándolo de esta manera. Durante la contraofensiva, a mi artillería le tocó ir al norte para romper la línea en Tarairí, y allí también los derrotamos (…).

“El 14 de junio de 1935 se puso fin a la Guerra del Chaco. Recuerdo que ese día la orden que teníamos durante la última batalla fue disparar toda la artillería: morteros, fusilería y metralletas, hasta cinco minutos antes de las 12 del medio día, ya que en ese momento iban a tocar las cornetas para anunciar el cese definitivo al fuego y, claro, todos estábamos expectantes”.

“Habíamos disparado toda nuestra artillería, ¡era infernal el fuego que hicimos! A las doce menos cinco se ordenó el alto al fuego, tocaron las cornetas y todos los bolivianos nos levantamos. Desde las trincheras, vimos a los paraguayos e instintivamente sacamos nuestros pañuelos para saludarlos. Ellos hicieron lo mismo y de un salto salimos de nuestras trincheras y empezamos a acercarnos. Ellos también se acercaban a nosotros. Fueron momentos tan emocionantes los que vivimos al aproximarnos a soldados que ya no eran más nuestros enemigos”.

“Sin perder más tiempo, todos nos abrazarnos y estallamos en un llanto de alegría, porque esa guerra había llegado a su fin… Uno de los elementos más importantes que se debe rescatar de la Guerra del Chaco fue la defensa incansable del petróleo boliviano”.

ESTUDIANDO POR BOLIVIA

El documento “Nacionalizaciones de Hidrocarburos en Bolivia. Memorias de Don Enrique Mariaca Bilbao” de la Fundación Jubileo, señala también otra faceta de la vida de Enrique Mariaca en los siguientes términos:

Concluida la Guerra del Chaco, en 1935, y debido a la importancia que adquirió el petróleo en el ámbito internacional, en Bolivia nació la idea de crear una empresa petrolera estatal que se dedique a explorar y producir hidrocarburos, a fi n de poder abastecer de combustibles el mercado interno y contar con ingresos propios para el desarrollo del país.

Así, el 21 de diciembre de 1936, durante la presidencia del General David Toro, a través de la promulgación de un decreto-ley, y bajo el principio de que este recurso debía ser manejado por el Estado boliviano, se creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), como la primera empresa estatal del mundo, con personería jurídica y autonomía propia, ya que en aquellos tiempos no había otra empresa petrolera con estas características.

Considerando que por entonces la industria petrolera se desarrollaba a pasos agigantados y que los avances tecnológicos eran cada vez mayores, YPFB decidió seleccionar y conformar un grupo de 100 estudiantes, los mejores de Bolivia, para realizar estudios profesionales y prácticas en México y Argentina, donde la industria petrolera se encontraba bastante más desarrollada.

En el primer grupo de siete estudiantes destinados a México se encontraba el Ing. Enrique Mariaca Bilbao: “El viaje a México fue realizado en barco, ya que estábamos en vísperas de la Segunda Guerra Mundial y la aviación era un medio de transporte muy escaso y demasiado caro en ese tiempo. El barco en el que navegamos era inglés, llamado Órbita, que tenía programada una escala en La Habana, Cuba, para proseguir viaje a Europa. De la Habana nos trasladamos a México, en un barco norteamericano más pequeño, para encallar en el puerto de Veracruz”.

“Al llegar, el 18 de marzo de 1938, vimos que México vivía una gran fi esta con fuegos artifi ciales en pleno día. El gran festejo se debía a la nacionalización del petróleo, decidida por el entonces presidente Lázaro Cárdenas”.

** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, creada con la coordinación del CEDLA como un espacio permanente y plural para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (ver www.plataformaenergetica.org)