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Experto: CACHUELA ESPERANZA NO TIENE VIABILIDAD TÉCNICA-ECONÓMICA-AMBIENTAL

Jorge Molina del Instituto de Hidraúlica de la UMSA presenta fuertes argumentos que cuestionan la pertinencia del proyecto hidroeléctrico, que el gobierno propone construir en el noreste de Bolivia

Plataformaenergetica.org (La Paz, 01/09/10).- La construcción de una gigantesca planta hidroeléctrica en Cachuela Esperanza, que el gobierno boliviano pretende instalar en el noreste del país, no es viable en términos técnicos, económicos y ambientales, advierte el experto del Instituto de Hidraúlica de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, Jorge Molina.

“Con toda probabilidad, la hidroeléctrica de Cachuela Esperanza (…) no es viable técnica, económica y ambientalmente. Más aún, todo el proceso revela una falta de planificación energética en todos los niveles, incluso el más básico: el de proyecto”.

“Esto es especialmente alarmante si se toma en cuenta que en el programa del actual Gobierno se han incluido varios megaproyectos hidroeléctricos, como El Bala, cuya viabilidad es al menos tan dudosa como Cachuela Esperanza”, aseguró el especialista, según un reporte informativo de la Plataforma Energética.

“En esas condiciones, cabe preguntarse sobre el sentido de gastar miles de millones de dólares de fondos públicos en la construcción de megaproyectos que no responden a las necesidades del país. La situación se agrava si se considera las irregularidades y falta de transparencia que han rodeado hasta el momento al proyecto de Cachuela Esperanza”, agregó Molina, en el seminario trinacional sobre hidroelectricidad que la Plataforma Energética convocó hace un mes en Cochabamba.

INVERSIÓN MILLONARIA

Este martes, según anunció el presidente Evo Morales, el gobierno recibió el estudio a diseño final para la construcción de Cachuela Esperanza, que generará al menos 990 megavatios, casi el actual consumo de energía eléctrica de todo el país.

"Por fin ya tenemos el estudio y nos informan que podemos producir o generar 990 megavatios, es prácticamente 1.000 megavatios, eso nos hace pensar ya no, a que departamento vamos a llevar, sino a que país vamos a vender energía", dijo a la agencia gubernamental ABI.

Morales reveló que el costo de la instalación de la mega planta hidroeléctrica "está por encima de los 2.500 millones de dólares", un costo que consideró no muy elevado, tomando en cuenta que la producción internacional de un megavatio bordea los 2 millones de dólares, agrega el informe de ABI.

INVIABILIDAD TÉCNICA

Según el experto Molina, “desde el punto de vista técnico, es muy probable que el proyecto Cachuela Esperanza sea incompatible con la hidroeléctrica que se ha propuesto construir en el tramo binacional del río Madera y a la que los brasileños dan el nombre de Ribeirao”.

“El Complejo Hidroeléctrico del río Madera, en la visión brasileña, comprende la construcción de cuatro represas hidroeléctricas que aprovechan el desnivel existente en el tramo de cachuelas de los ríos Madera, Mamoré y Beni. Empezando desde el extremo aguas abajo, ellas son: Santo Antonio (3150 MW), Jirau (3300 MW), Ribeirao (3000 MW) y Cachuela Esperanza (800 MW según los brasileños). Las dos primeras están actualmente en construcción en territorio brasileño y, junto con la de Ribeirao, se ubican sobre curso del río Madera. La de Cachuela Esperanza se ubica en territorio boliviano y aprovecha las aguas del río Beni, uno de los dos formadores del Madera”.

“El problema de la incompatibilidad entre Ribeirao y Cachuela Esperanza fue planteado hace varios años y está relacionado con la topografía. El nivel normal del agua en el futuro embalse de Ribeirao sumergiría la casa de máquinas del proyecto Cachuela Esperanza y eliminaría la mayor parte de la caída disponible para generar energía”, dice el experto.

Según Molina, varios son los factores técnicos que viabilizarían Ribeirao antes que Cachuela Esperanza. “De los muchos argumentos existentes, se mencionan tres puramente técnicos: a) la potencia instalada de Ribeirao sería tres veces más grande que la de Cachuela Esperanza (3.000 frente a 990 MW), b) solamente la construcción de Ribeirao haría posible la navegación en el tramo de cachuelas del río Madera, c) al aprovechar las caídas naturales que representan las cachuelas, el tramo de río que será inundado es mucho menor que si el proyecto se construyese en un río sin cachuelas. Ribeirao comparte esta ventaja con Jirau y Santo Antonio”.

INVIABILIDAD AMBIENTAL

Otros factores que anota el experto en el caso de Cachuela Esperanza son la gran longitud del tramo río arriba a ser afectado por la represa y el área inundada por el embalse (690 km2), que será proporcionalmente mucho más grande que los proyectos brasileños (271 km2 en el caso de Jirau y 258 km2 en Santo Antonio, también sin efecto de remanso).

“Considerando las características de cada proyecto, Cachuela Esperanza inundaría una superficie diez veces mayor por unidad de potencia instalada. Con lo anterior, cabe también esperar que los impactos socio-ambientales de Cachuela Esperanza sean proporcionalmente mayores a los proyectos brasileños, que ya son proyectos que provocarán impactos ambientales de gran magnitud, incluso en Bolivia. De hecho, tanto la longitud como la superficie del tramo de río a inundar son dos de los criterios clave para evaluar preliminarmente la magnitud de los impactos y la viabilidad ambiental de una represa, según el Banco Mundial”, agrega el informe de la Plataforma.

“Así los efectos de la represa de Santo Antonio o la de Cachuela Esperanza se sentirán a cientos o miles de kilómetros de distancia, en la llanura beniana, en el Chapare o en Rurrenabaque, sobre los peces migratorios y los pescadores comerciales y pueblos indígenas que dependen de ellos para su sustento”, agrega.

INVIABILIDAD ECONÓMICA

Según el informe presentado por la consultora Tecsult, en un taller en noviembre de 2009, el proyecto de Cachuela Esperanza requerirá una inversión de 2.000 millones de dólares, monto que muy probablemente no incluye los costos ambientales ni de líneas de trasmisión. “El expositor de Tecsult indicó que la central hidroeléctrica generaría energía a un costo de 6,5 centavos de dólar por Kwh (kilovatio-hora), es decir 65 dólares por megavatio-hora (MWh) y que el proyecto sería rentable con la condición de que más del 95% de la energía generada se exporte a Brasil”.

“El proyecto Cachuela Esperanza generaría energía a un costo de 65 dólares (o más) el MWh, más de tres veces superior al costo actual en el Sistema Interconectado de Bolivia y 50% más alto que Jirau (43 dólares/MWh) y Santo Antonio, haciendo muy improbable su exportación a Brasil”.

Por ello, cuestiona Molina, “¿tiene sentido suponer que Brasil estará dispuesto a pagar por la energía generada en Cachuela Esperanza un 50% más (65 frente a 43 dólares por MWh) de lo que pagará por la energía de las hidroeléctricas situadas en su propio territorio?”.

“¿Existe la posibilidad de que Bolivia venda energía a Brasil a un precio menor de lo que costaría al país generarla, subvencionando de hecho al consumidor brasileño?”, o, como sugiriera el consultor de Tecsult, ¿se intentaría negociar con Brasil el precio de venta de la energía de Cachuela Esperanza tomando en cuenta “los muy probables impactos ambientales negativos que los proyectos brasileños de Jirau y Santo Antonio tendrán en Bolivia”, pregunta el especialista de la UMSA.

** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, un espacio permanente, plural y abierto a todos, para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (www.plataformaenergetica.org)

Comentarios

Viabilidad Brasilera y no Boliviana

Buen día Jorge Molina, debo felicitar su apreciación muy interesante del tema, sin embargo debo adicionar algunos aspectos que también pienso deben de ser considerados en el análisis.

En mi estadía en Brasil aprendí lo importante que son las regularizaciones de los caudales, y mas aún cuando éstos son en grandes proporciones con en el caso de los megaproyectos hidroeléctricos.

Un ejemplo de ello es la central de Itaipu, que gracias a la existencia de regularización aguas arriba, sigue siendo la central mas grande del mundo en GENERACIÓN pese a ser la segunda en potencia instalada.

Se pretende realizar megaproyectos en Bolivia y justamente en afluentes muy fuertes (en términos de caudal) del Rio Madeira, donde se encuentra en plena construcción otros dos megaproyectos Brasileros sin capacidad de almacenamiento de agua (por ser de filo de agua), se analizó los aspectos económicos, ambientales y técnicos sin embargo se necesita también un análisis de cuando de energía adicional dará los proyectos Bolivianos por regularización a los proyectos Brasileros en ejecución.

Para un ejemplo, tuve la oportunidad de obtener los datos necesarios para realizar una pequeña simulación, de la cual ya el proyecto CIER15 lo está realizando, simulé la regularización de las aguas del rio Inambari (proyecto Peruano) para las centrales Brasileras y pese a que la razón de los caudales van entre 1(en el río Inambari) a 14(río madeira), el adicional para las centrales brasileras fueron del orden de los 90 MW medios.

Adicional que definitivamente hace posible la viabilidad técnica y económica de los proyectos Bolivianos para los Brasileros.

Considero que para una buena negociación, la asimetría de información de ambas partes no debe ser abrupta, es por ello que sugiero que los aspectos mencionados en el presente comentario también sean considerados.

Atte,

Luis T.
luisfiee1@gmail.com