EXPERTO BRASILEÑO RECONOCE QUE LAS HIDROELÉCTRICAS AFECTARÁN A BOLIVIA
Entrevista del Semanario Pulso con el profesor Nivalde de Castro, coordinador del grupo GESEL de la Universidad Federal de Río de Janeiro
Plataformaenergetica.org (Cochabamba, 256/07/10).- Esta es la entrevista del Semanario Pulso con Nivalde de Castro, Coordinador del Grupo de Estudios del Sector Eléctrico (GESEL) del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Río de Janeiro, durante su participación en el seminario trinacional sobre Hidroelectricidad y desarrollo, organizado por la Plataforma Energética.
–¿Cómo es el Plan Energético del Brasil?
La principal característica del Plan es la mantención de la fuente hidroeléctrica y el desarrollo de la matriz. Brasil tiene una experiencia incomparable en el mundo en construcción de las centrales hidroeléctricas, porque tiene cerca de 847 centrales hidroeléctricas construidas en más de 110 años y tenemos un potencial hidroeléctrico muy grande, principalmente en la región amazónica.
–¿Cómo es la política energética brasilera?
La política energética brasilera está orientada para hacer un planeamiento energético de que debemos continuar como base en esta nuestra experiencia e invertir en la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas, y como ahora el potencial mayor está en la región amazónica, la frontera eléctrica brasilera está avanzando hacia la región amazónica.
–¿Cómo es este avance?
Los primeros movimientos han sido con el inicio de la construcción de la hidroeléctrica de Santo Antonio de Gerau y ahora vamos a empezar con la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte. Todas estas nuevas centrales están construidas sobre una nueva regulación y legislación ambiental mucho más rígida, que exige la mitigación de los impactos ambientales a través de compensaciones económicas, sea en la flora, en la fauna como en la población que es afectada por las nuevas centrales hidroeléctricas.
–¿Estas nuevas centrales afectarán al territorio boliviano?
Ciertamente que sí, particularmente las dos del río Madera, que son Gerau y Santo Antonio. Posiblemente, en mi opinión personal, no han tenido mucho tiempo ni la experiencia de analizar en conjunto los impactos que tendrán ni las formas de mitigación de esos impactos y eventualmente de compensación, pero esto no es un caso cerrado, particularmente con las perspectivas que están siendo colocadas ahora, de un programa de integración energética y de hidroelectricidad de Bolivia con Brasil.
–¿Se podrá considerar a futuro una compensación?
Ciertamente. Somos hermanos, tenemos una frontera muy grande y si hay impactos que fueran verificados a lo largo del tiempo, ciertamente esas cuestiones serán resueltas porque siempre las relaciones entre Brasil y Bolivia son relaciones entre dos países vecinos y hermanos, que tienden a tener un relacionamiento energético cada vez más intenso, como se puede ver con el relacionamiento por el gasoducto Brasil-Bolivia y ahora con las posibilidades de construcción de centrales hidroeléctricas que puedan atender en primer lugar el mercado boliviano y los excedentes sean exportados a Brasil.
–Una vez detectado algún impacto en territorio boliviano ¿será una negociación entre gobiernos?
Siempre entre gobiernos, porque este programa de integración se basa en un tratado con la misma metodología que el tratado que rige el comercio de gas entre Brasil y Bolivia. Siempre será una relación entre gobiernos porque esas relaciones tienen objetivos de mucho más largo plazo que los objetivos comerciales entre empresas.
–¿A corto plazo los impactos medioambientales de la construcción de hidroeléctricas son terribles?
No.
–¿Qué pasa con la inundación de grandes cantidades de tierra?, ¿con los desplazamientos de poblaciones indígenas y campesinas?, ¿afectación a la fauna?, ¿apertura de caminos y deforestación?
No. Brasil tiene una experiencia de más de 110 años en construcción de centrales hidroeléctricas. Este tipo de problemas Brasil ha enfrentado y no hay en la historia registro de mortalidades de peces, de fauna, de matanzas de indios.
–Pero sí hay movimiento de indígenas
Movimientos tal vez, claro, estamos en democracia y está muy bien. Pero desde 1988, Brasil tiene una legislación ambiental muy rigurosa, que obliga y tiene resultados en el momento de los gastos para medioambiente que son muy altos, cerca de 10 ó 15 por ciento de la construcción de una central hidroeléctrica, está vinculado a gestión de mitigación de impacto ambiental. Por ejemplo, los impactos de los enlaces sobre el territorio. En Brasil donde hay reservas indígenas no se construye hidroeléctricas, la Constitución brasilera no lo permite. En caso de poblaciones rivereñas, que ustedes llaman de campesinos, son dadas compensaciones económicas, de construcción de nuevas viviendas.
–Estas construcciones pasan por decisiones políticas.
Todo es una cuestión de decisión política, por ejemplo, Belo Monte irá a beneficiar a 10 millones de personas, pero afectará la vida de seis mil brasileños. Cuál es la decisión política que un gobierno democráticamente electo tiene que tomar, seis mil versus 10 millones de personas. Estos 10 millones de personas pueden pagar bien las compensaciones de estas seis mil personas, no hay problema, porque ese uso de energía eléctrica es muy barato en relación a la media que se tiene, entonces se puede colocar un sobre gasto para financiar los impactos económicos y sociales sobre los rivereños.
–¿Cuáles son las ventajas de la energía hidroeléctrica?
Yo sólo veo buenas ventajas. Yo no soy pesimista. Yo creo que el hombre, la mente y la ingeniería eléctrica, en especial de Brasil, tiene una experiencia tan grande que puede construir nuevas centrales hidroeléctricas sobre una legislación más restrictiva, entonces yo no veo tanto problema.
¿Cuál es la ventaja de una hidroeléctrica? Es que regulariza los ríos evitando inundaciones, es una energía renovable, es una energía limpia que no tiene emisión de gases de efecto invernadero, como las termoeléctricas y tiene un costo muy bajo, son ventajas históricas, que todos los países que tienen están utilizando, sólo los que no tienen sienten un poco de envidia de los países que tienen, porque tienen que apelar a construir centrales termoeléctricas emisoras de CO2 y que son mucho más caras. Los países de América latina no tienen este tipo de escenario energético, porque todos tenemos recursos naturales muy grandes, la integración ayudará a construir estas centrales hidroeléctricas.
–¿Bolivia también podrá construir centrales hidroeléctricas?
Las realidades son diferentes. Aquí yo sólo quiero presentar un conocimiento científico sobre la hidroelectricidad y no una posición ideológica sobre este tema, porque hay muchas informaciones que salen en muchos periódicos, que no tienen fundamentación teórica ni analítica, y que colocan a la hidroelectricidad como una energía que no es buena.
** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, un espacio permanente, plural y abierto a todos, para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (www.plataformaenergetica.org)









