EXPERTO DE LA UMSA: HIDROELÉCTRICAS SEMBRARÁN GRAN DAÑO ECOAMBIENTAL
Aquí la exposición del ingeniero Jorge Molina que retrata cómo los megaproyectos brasileños dejarán una huella profunda en territorio boliviano
Plataformaenergetica.org (Cochabamba, 21/07/10).- Millonarios costos económicos y duros impactos socioambientales tendrá que soportar Bolivia con la instalación de los megaproyectos hidroeléctricos en la región amazónica, advirtió el experto de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, Jorge Molina.
Durante su presentación en el Seminario “Hidroelectricidad y desarrollo”, organizado en Cochabamba por la Plataforma Energética, con apoyo del CEDLA, CESU y CINER, el especialista del Instituto de Hidraúlica de la UMSA explicó las características e impactos de estos proyectos.
Según dijo Molina, el Complejo hidroeléctrico del río Madera fue presentado el año 2003 en Bolivia por funcionarios del Gobierno de Brasil y la empresa Odebrecht. En la visión brasileña, el Complejo consiste en 4 represas: Santo Antonio y Jirau en Brasil; Ribeirao (binacional) y Cachuela Esperanza en Bolivia. Se aprovecha el tramo de cachuelas (60 metros de desnivel) del río Madera, que lleva más del 95% del caudal de todos los ríos bolivianos, es el afluente más importante del Amazonas y tiene una cuenca de gran diversidad geográfica, biológica y climática.
“Desde un inicio quedó claro que el proyecto podría provocar impactos socio-ambientales negativos de gran magnitud en Brasil y los otros dos países que forman parte de la cuenca: Bolivia y Perú. Esto fue corroborado por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA), que el año 2007 afirmó que la extensión a otros países de los impactos directos o indirectos provocados por Jirau (3300 MW) y Santo Antonio (3150 MW) era indudable. El Gobierno brasileño intervino directamente en el proceso para permitir que ambos proyectos obtuviesen la licencia ambiental, afirmando que no habría impactos de ningún tipo en Bolivia. Actualmente están en construcción”.
El experto explicó que los estudios llevados a cabo el año 2008 por científicos bolivianos y extranjeros mostraron que Jirau y Santo Antonio provocarán impactos negativos en Bolivia. “Se citan impactos hidrológicos: incremento del nivel del agua en el tramo binacional del río Madera, aumento del riesgo de inundaciones y disminución del potencial hidroenergético. Impactos sobre peces, especialmente migratorios: efecto barrera de las represas, alteración en la composición de especies, sobre la economía pesquera y los pobladores que dependen de ella. Impactos sobre la biodiversidad acuática y los vectores trasmisores de la malaria”.
En el caso de la hidroeléctricas en Bolivia, Molina dijo que el año 2008, ENDE adjudicó directamente los estudios a diseño final del proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza (990 MW) a una consultora canadiense.
“Un análisis muestra que el proyecto no es viable técnica, ambiental y económicamente. Esta conclusión evidencia una falta de planificación incluso en el nivel más básico: el de proyecto. Esto es especialmente alarmante si se toma en cuenta que en los planes de ENDE se han incluido megaproyectos hidroeléctricos, como El Bala y Rositas, cuya viabilidad es al menos tan dudosa como Cachuela Esperanza”, agregó.
El especialista de la UMSA cuestionó al concluir su exposición: “¿Podrán el país y el actual Gobierno asumir el enorme costo económico, ambiental, social y político que supondrá incluso uno solo de esos megaproyectos, mal concebido y planificado?”.
A continuación, la Plataforma Energética incluye in extenso la presentación elaborada por el ingeniero Molina.
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