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LA AUTOCRÍTICA DEL PRESIDENTE MORALES EN EL SECTOR DE HIDROCARBUROS

El Deber: la importación de carburantes es la actividad principal de YPFB, y no la producción

EL DEBER – EDITORIAL

Plataformaenergetica.org (El Deber, Santa Cruz, 27/06/10).- El presidente Evo Morales ha comenzado a advertir algunas fallas de su Gobierno, como quedó evidente con la dura reprimenda que dirigió a los responsables del área de hidrocarburos por la bajísima tasa de inversión que han ejecutado.

Este detalle, que acaba de advertir el Presidente, es algo que todo el país lo sabe muy bien, ya que es muy evidente que YPFB se ha convertido en una empresa cuya actividad principal es la importación de carburantes, y no la producción.

El presidente Morales ha criticado también al Ministerio de Energía por el mismo motivo, alegando que si no hubiera dinero se justificaría que no se hagan inversiones, pero que no tiene justificación que no ejecuten proyectos para los que existen los recursos suficientes, y más que suficientes.

Esta reprimenda del mandatario se produce cuando su Gobierno está encarando una incómoda situación política por su decisión de desconocer el proceso de consulta a los pueblos originarios sobre temas del medio ambiente, establecido por la Carta Magna que fue elaborada por sus propios seguidores. Se trata de un sacrificio político, pues pone al Gobierno ante la crítica de los pueblos de los que el presidente Evo se proclama líder espiritual. Incluso hay una marcha en curso de pueblos indígenas del oriente que se propone denunciar una supuesta doble moral del Gobierno respecto de la defensa del medio ambiente.

Visto así, el sacrificio de una de las banderas gubernamentales no sirve de nada, porque las inversiones que deben hacerse en las regiones defendidas por los pueblos originarios no se ejecutan. El sacrificio se justificaría si en este momento el Gobierno pudiera exhibir una producción petrolera creciente. Desde ese punto de vista, la reprimenda presidencial tiene mucho sustento.

Pero el presidente Morales debe reconocer que los funcionarios que fallan en el área mencionada fueron designados por él. En lugar de criticarlos en público –lo que puede hacer cualquier ciudadano- el Jefe de Estado tendría que reemplazarlos y, si se diera el caso, someterlos a un proceso.

En ese sentido, la reprimenda del Presidente a los responsables del área petrolera equivale a una autocrítica. Admite, de esta manera, que las personas que él ha designado para un sector tan importante son ineptas.

De esa observación es inevitable concluir que se hace imperioso, pensando en los intereses de Bolivia, aplicar las leyes y normas por las cuales se exige que los cargos de las empresas estatales deben ser llenados con profesionales elegidos mediante un proceso de concurso de méritos. Alegar que anteriores gobiernos no cumplieron con esa norma es admitir que las críticas a aquellas gestiones son, por lo menos, superficiales.

Ahora que el Gobierno nacional está empeñado en aprobar leyes que considera importantes, sería oportuno que pidiera a sus legisladores –a aquéllos que sean capaces- elaborar una estrategia nacional que comprenda una política seria referida a los hidrocarburos.

Porque el estilo de criticar en público a los malos funcionarios no sirve de nada, si no se aplican correctivos y no se encara con seriedad la enorme responsabilidad de gobernar.

** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, un espacio permanente, plural y abierto a todos, para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (www.plataformaenergetica.org)