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EL CAMBIO CLIMÁTICO Y UNA CRÍTICA A LOS “PACHAMÁMICOS” Y A LOS EXTRACTIVISTAS

Economista dice que propuestas de la Cumbre de los Pueblos no contribuyen a resolver crisis porque no apuntan al núcleo del modo de producción

Lucio Gonzales Alanes*

Plataformaenergetica.org (La Paz, 07/06/10).- Realmente el Gobierno del MAS y los seguidores del “proceso de cambio” consideran que los bolivianos somos ignorantes. A fin de proyectar el liderazgo de Evo Morales, a “nivel universal”, han armado un tinglado denominado Conferencia de los Pueblos sobre el cambio Climático y aproximadamente 35.000 personas, entre extranjeros y bolivianos, han asistido a dicho evento.

Morales, como niño con juguete nuevo, ha estado presumiendo del “descubrimiento” que ha hecho su gobierno, en sentido de que “el Capitalismo es muerte”, que los países industrializados por su ambición, despilfarro y espíritu depredador y sobre explotador de los recursos naturales estarían amenazando la existencia de la humanidad. Toda esta perorata la conocemos muy bien, nada nuevo hay bajo el sol.

Los países industrializados desde hace tres décadas del siglo pasado se han preocupado por los efectos y consecuencias del efecto invernadero, por la degradación del medio ambiente como consecuencia de la utilización de los combustibles fósiles en las industrias de los diferentes rubros de la economía, por el aumento de los deshechos químicos y tóxicos que genera la oferta y demanda de las mercancías en el mercado.

Por eso se ha organizado la primera Conferencia sobre el medio Ambiente y Humano, auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), realizada en Estocolmo-Suecia en 1972, como consecuencia de los debates y análisis sobre estos temas (medio ambiente, cambio climático, capa de ozono, etc.). Un informe fue presentado por la Ministra de Medio Ambiente de Noruega, Sra. Brundtland, en 1987, de la denominada Comisión Bruntland, que ha abordado y dejado ver sus preocupaciones sobre estos temas.

En nuestro país también se realizó una cumbre denominada de las “Américas sobre desarrollo sostenible” en 1996, en la ciudad de Santa Cruz. En estas conferencias y cumbres se ha diseñado y creado una nueva forma de ver el desarrollo económico, que se lo ha denominado modelo “Desarrollo Sostenible” y que toma en cuenta la dimensión económica, social, política, cultural y ecológica de los pueblos. También se recomienda preservar los recursos naturales y el medio ambiente para las futuras generaciones. Se dice, así mismo, que no sólo hay que preocuparse del nivel de vida, sino de la calidad de vida, esta última tiene mucha analogía con la definición del “vivir bien”, porque ambos enfoques se refieren a la complementariedad entre naturaleza y hombre, a la plenitud del desarrollo en las diferentes dimensiones del ser humano en la vida cotidiana.

Los diagnósticos, tanto de los que hoy se preocupan del cambio climático, es decir la Conferencia de los pueblos reunidos en Tiquipaya, Cochabamba, como de la Comisión reunida en Europa en los años 70 y 90, coinciden plenamente, remarcando que la causa es la ambición desmedida del capitalismo, las pautas de consumo y nuevas necesidades que este sistema económico crea e impone a través de la publicidad a las sociedades de todo el planeta. Esta descripción de la realidad es muy conocida por nuestros pueblos, es una verdad de Perogrullo.

Aquí es pertinente rescatar la sentencia de Carlos Marx: “No se trata de describir la realidad sino de transformarla” y en ese sentido, los “pachamámicos” e izquierdistas del Gobierno execran al capitalismo, por un lado, y por otro, contradiciendo su discurso, son devotos de las prácticas extractivistas y expoliadoras de los recursos naturales que son inherentes al sistema que condenan. Están desesperados por captar el ahorro externo de los países industrializados (EEUU, China, Rusia y otros) y de esa forma alentar inversiones extranjeras en sectores de la minería, hidrocarburos y otros rubros, supuestamente para crear una economía soberana y productiva.

Lo que está claro es que el Gobierno masista tiene buena sintonía con la economía capitalista, explota y produce para la exportación de materias primas, como en el pasado. Una vez más se repite la historia, se están acomodando en el marco de la ley del valor mundializado que, según el economista marxista Samir Amin, se la debe entender como que “la Ley capitalista no sólo rige la vida económica sino que somete todas las demás dimensiones de la vida social a la ley implacable de la acumulación del capital” (Desafíos de la Mundialización, 1997). El Gobierno que se autodenomina de cambio continúa con las prácticas propias del neoliberalismo y está de hinojos frente al capitalismo, entonces no se transforma ni un ápice la realidad histórica, colonial y sistémica de Bolivia.

Los asistentes a la Conferencia de Tiquipaya, “pachamámicos”, indigenistas, izquierdistas estatalistas, ecologistas, oenegistas, etc., tratan de cambiar el fenómeno en apariencia, con discursos y resoluciones anodinas, lo fundamental es tocar el núcleo de fuego, que es el modo de producción capitalista, la esencia del capitalismo, y eso sólo se hace con una verdadera transformación revolucionaria del sistema, no con un socialismo del Siglo XXI que plantea una postura antiimperialista pero no una ruptura con el capitalismo, tampoco con el proyecto del “vivir bien” y el capitalismo latinoamericano (con autonomía frente a EEUU).

* Lucio Gonzales Alanes es economista

** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, un espacio permanente, plural y abierto a todos, para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (www.plataformaenergetica.org)