BIOCOMBUSTIBLES EN DEBATE: ¿BOLIVIA DEBE SEGUIR EL EJEMPLO DE BRASIL?, UN EXPERTO BRASILEÑO DICE QUE SÍ
Avanza la polémica sobre los biocombustibles con un aporte sobre las experiencias del vecino país
Plataformaenergetica.org (La Paz, 13/05/10).- La producción y el uso de biocombustibles tienen todo para servir de base al progreso socioeconómico de decenas de países de menor desarrollo relativo, asegura el experto André Amado, subsecretario general de Energía y Alta Tecnología de la Cancillería brasileña.
“El caso brasileño es un ejemplo contundente de que los biocombustibles pueden contribuir a la seguridad alimentaria”, dice Amado en un documento enviado a la web de la Plataforma Energética, donde se habilitó un espacio para el debate público sobre esta temática iniciada por la polémica abierta entre sectores empresariales nacionales y organizaciones defensoras del medio ambiente (ver http://wwww.plataformaenergetica.org/category/3/40).
En la percepción del especialista brasileña “la construcción de un sector agrícola moderno y eficiente podrá producir alimentos y bioenergía de manera sostenible, generando ingresos sin comprometer el aprovechamiento racional de los recursos naturales”.
El documento de André Amado, titulado como “Los biocombustibles como factor de seguridad alimentaria”, señala textualmente lo siguiente:
“Los biocombustibles como factor de seguridad alimentaria”
André Amado*
1. A pesar de evidencias en contra, algunas voces todavía se elevan para acusar a los biocombustibles de amenazar la seguridad alimentaria, sobre todo de los países más pobres. La argumentación se basa en la premisa equivocada de que el área de plantación de los biocombustibles quitaría tierras al cultivo de alimentos y agravaría el escenario ya preocupante de hambre en las regiones menos favorecidas del mundo. Ignora que, según la FAO, sólo el 1% de la tierra utilizada para agricultura es destinada a la producción de biocombustibles. Aún en la hipótesis de aumento exponencial del área de cultivo de materias primas para biocombustibles, su producción no tendría escala para amenazar la seguridad alimentaria del planeta.
2. El caso brasileño es un ejemplo contundente de que los biocombustibles, por el contrario, pueden contribuir a la seguridad alimentaria. En Brasil, la producción de biocombustibles aumenta la productividad de la agricultura como un todo, al tornar más competitiva toda la cadena productiva nacional e impulsar la creación de infraestructura adecuada (puertos, carreteras, ferrovías, ductos, irrigación).
La aplicación de tecnologías correctas, la evaluación criteriosa de la disponibilidad de suelos, el ofrecimiento de asistencia técnica y financiera, los planes nacionales de zonificación agroecológica, entre otros aspectos, son fundamentales para la producción sostenible de biocombustibles y benefician al mismo tiempo la producción de alimentos.
La eventual expansión del área de producción de biocombustibles puede ocurrir en tierras degradadas o en antiguos pastizales, hecho que conlleva al incremento de la productividad en la agricultura y en la ganadería.
3. El caso brasileño no necesita ser el único. Más de 100 países tienen potencial para producir la bioenergía. La producción y el uso de biocombustibles tienen todo para servir de base al progreso socioeconómico de decenas de países de menor desarrollo relativo. La construcción de un sector agrícola moderno y eficiente podrá producir alimentos y bioenergía de manera sostenible, generando ingresos sin comprometer el aprovechamiento racional de los recursos naturales.
El premio Nobel de economía, Amartya Sen, argumenta que el hambre y la desnutrición tienen menos que ver con la escasez de alimentos y más con la falta de “poder de acceso” por parte de las poblaciones más pobres. Es decir, el principal obstáculo a la superación del hambre colectivo es la falta de acceso a ingresos y al desarrollo económico.
4. Brasil se enorgullece del su programa de biocombustibles y de poder compartir sus éxitos con otros países en desarrollo. Como argumenta el Presidente Lula, los biocombustibles están entre los más promisorios vectores del desarrollo sostenible.
Nuestra expectativa es de que los críticos puedan darse cuenta de que los proyectos de bioenergía tienen como vocación más grande, justamente, la de integrar la producción de energía a la producción de alimentos. Para que esta vocación se concretice, es preciso derribar las barreras y los subsidios, aplicados por los países del Norte, que impiden el desarrollo del sector agrícola de los países más pobres.
*André Amado es diplomático de carrera. Fue Embajador de Brasil en Lima y Tokio y es el Subsecretario-General de Energía y Alta Tecnología de la Cancillería brasileña
** Este es un servicio de la Plataforma de Política Energética, un espacio permanente, plural y abierto a todos, para compartir información, generar conocimiento y promover el debate público sobre los temas fundamentales del sector energético (www.plataformaenergetica.org)









